sábado, 10 de enero de 2009


Te conocí un día de enero, con la luna en mi nariz.
Y como ví que eras sincero, en tus ojos me perdí.
Que torpe distracción y que dulce sensación.
Y ahora que andamos por el mundo como Eneas y Benitin.
Ya te encontre varios rasguños que te hicieron por ahí,
pero mi loco amor, es tu mejor doctor.
Voy a curarte el alma en duelo, voy a dejarte como nuevo.
Y todo va a pasar, pronto verás el sol brillar.
Tú más que nadie merecer ser feliz.

No hay comentarios: